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Los hidroaviones
"Catalina" de los años 40.
"CATACHO",
EL CONQUISTADOR DE LA AMAZONIA PERUANA
Era muy fiel y nunca
se acobardaba. A pesar de las distancias y a pesar de las tormentas, muchos
llegaron a quererlo, algunos hasta a deberle la vida. "Catacho", este
fue el nombre con que la Amazonia peruana conoció al PBY-5A-Catalina,
un recio hidroavión que a fines de los años 40 integró el "41 Escuadrón de
Transportes" de la Fuerza Aérea del Perú.
El prototipo del PBY, cuyo descendiente fue el Catalina,
voló por primera vez el 28 de marzo de 1935 desde el lago Erie, en los
Estados Unidos. Su producción culminó en 1945, habiéndose construido
alrededor de cinco mil aparatos. De esa cantidad, 2,398 fueron entregados
por la Consolidated Aircraft y Convair, en 1943. Otras 892 aeronaves fueron
armadas en dos fábricas del Canadá, mientras que entre mil y mil 500 fueron
construidas en la Unión Soviética.
El fin de la Segunda Guerra Mundial, donde trabajó intensamente en la
detección de submarinos enemigos y el rescate de náufragos de ambos bandos,
no significó el fin de su vida operacional. Continuo sirviendo en los
Estados Unidos, la URSS, Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú, México,
Francia, Noruega, Israel, Holanda, e Indonesia, entre otros países,
cumpliendo misiones de rescate, contra incendios, y transporte de carga y
pasajeros.
Colosos del aire
Los "Catacho" de la Fuerza Aérea del Perú eran modelo PBY-5A, aeronaves
anfibias de ala alta y casco ancho poco profundo, con las superficies
superiores redondeadas. Los extremos del ala, o "tips" retráctiles, servían
de flotadores. El aparato era totalmente metálico -duraluminio-, excepto los
controles móviles y los bordes de salida, de estructura metálica recubierta
con tela.
La planta propulsora estaba formada por dos motores Pratt and Whitney
R-1830-92 Twin Wasp, radiales de 14 cilindros refrigerados por aire, y 1200
caballos de fuerza cada uno. Las hélices tripala eran de paso variable,
marca Hamilton Standard Hidromatic. El conjunto del tren de aterrizaje
retráctil estaba constituido por tres columnas, una a cada lado y otra en la
nariz. Los frenos eran hidráulicos y actuaban en las ruedas laterales. Para
el acuatizaje, dispuso de su casco central y los flotadores.
El casco estaba dividido en siete compartimientos principales, separados por
cuatro mamparos de puertas herméticas. La cabina de los pilotos estaba
situado delante del primer mamparo. En la proa se encontraban los elementos
de amarre y una ventana transparente para el visor de bombardeo, protegida
con una persiana metálica. En los aviones "standard", este compartimiento
alojaba, además, una torreta para el artillero de proa. El radioperador
disponía de un compartimiento situado tras los pilotos, cuyo lado izquierdo
se adapto para llevar pasajeros.
A continuación se hallaba la "estación" del ingeniero de vuelo o mecánico.
El cubículo para descanso de la tripulación fue acondicionado para llevar
mas pasajeros y carga; el de los artilleros, donde originalmente iban dos
barquillas transparentes y alojaban las ametralladoras calibre 30 para la
defensa lateral, fue reemplazado por dos puertas, una a cada lado, para el
embarque de personal y carga. El "tunel" o compartimiento de cola, dispuso
de una ventanilla en el piso, donde iba montada otra ametralladora.
Posteriormente, se reemplazo con una cámara de aerofotografía.
Escuadrón FAP 41
En 1946 se modificó el dispositivo del entonces Cuerpo Aeronáutico del Perú
(CAP), antecesor de la actual Fuerza Aérea. El "21 Escuadrón de Caza", con
base en el hoy desaparecido Aeropuerto de Limatambo, fue trasladado al
Norte, dejando lugar al recién creado "41 Escuadrón de Transportes".

Su misión era trasladar personal, material, correo y
carga de las reparticiones del Ministerio de Aeronáutica y demás
dependencias del Estado Peruano; y de cualquier otra organización e
individuo, oficial o particular. Para el efecto debía efectuar operaciones
de transporte aéreo, militar y comercial, dentro y fuera del país. El primer
jefe de esta unidad fue el Comandante Franklin Alarco Zumaeta.
En principio, al Escuadrón le fueron asignados dos "Catacho" -matriculas 422
y 423-, naves de segunda mano -pertenecieron a la "Rubber Development
Corporation"-, vendidas al gobierno peruano por los Estados Unidos. Su
trabajo fue intensísimo, a los tres primeros meses de servicio sus bitácoras
de vuelo marcaban mas de 400 viajes a Iquitos, Pucallpa, Yurimaguas,
Tarapoto, San Ramón, Bermúdez, Victoria, Inca, Aguas Calientes, Satipo,
Puerto Maldonado, Quince Mil e Iberia, entre otros lugares de la selva.
El invalorable servicio prestado a la Amazonia dio lugar a que poco tiempo
después el Comando de Aeronáutica ampliara la organización del "41
Escuadrón", creando el Grupo Aéreo 41", formado por un escuadrón aéreo y un
escuadrón de servicios. Mas adelante, se crea la Unidad "Transportes Aéreos
Militares" (TAM), y los "Catacho" pasan a integrar el "Grupo Aéreo 42", con
base en Iquitos.
Con el "Rey de la Selva"
En 1950, los "Catacho", que ya eran 8 -los dos originales, mas 3 comprados a
la USAF y tres mas a diversas empresas-, volaban con normalidad por todo el
país. Conducían alimentos, medicinas, combustible, herramientas, revistas y
periódicos, con un máximo de 1600 kilos. Los "Catacho" podían llevar hasta
3500 kilos, pero con ese peso no hubieran podido cruzar la Cordillera de los
Andes en su ruta hacia la selva.
Muchas veces no les quedaba otra que volar en círculo y muy bajo sobre
remotos puestos militares de frontera, donde aterrizar era un suicidio, para
arrojar paquetes de invalorable carga. Aquellos si que eran tiempos de
novela: los aeropuertos de Pucallpa, San Ramón, Tarapoto y Yurimaguas eran
campos de césped casi siempre inundados por la lluvia, y para aterrizar
había que mirar bien los árboles, calcular para no caer de cabeza al río, y
rezar a la Virgen de Loreto, patrona de los aviadores.

Se volaba intensamente por aquellos días, a pesar de que
no contaban con radar, menos con el mas moderno GPS. Hasta que el 20 de
junio de 1950 un "Catacho", el PBY-5A No. 422, bautizado cariñosamente como
el "Rey de la Selva", casi cae en una celada tendida por las tormentas.
La "Orden de Misión 181" indicaba el "Expreso Patria (Río
Maranon) No. 23". El encargo era viajar a la zona de Pucallpa-Yarinacocha-Yurimaguas-Patria,
llevando personal y equipo del Instituto Lingüístico de Verano, y luego
regresar a Pucallpa. La hora de partida: 6 de la mañana.
Los registros de la torre de control del viejo aeropuerto de Limatambo
registran las primeras conversaciones del vuelo 23:
- Torre de Limatambo? Catalina 422 solicita autorización para
despegar.
- 422 autorizado a despegar en pista 16 a las cero cinco. Viento a
los 200 grados, 5 nudos. Ascender en los 240 grados. Reportar base y
tope de las nubes?
- Lima-radio, Lima-radio? este es Catalina 422. ?Como me escuchan?
- Catalina 422, lo escucho fuerte y claro, adelante con su mensaje de
salida.
- Lima-radio, el Catalina 422 decolo de Limatambo a las 06 y 05 para
ascender y cruzar 17,500. Estimamos Oyon a las 07 y 15, destino
Pucallpa, tiempo en ruta 3.30, cambio.
- Lima-radio, recibido. Reportaremos alcanzando 17,500, cambio.
El vuelo continuo sin novedad. El "Catacho" cumplió con sus encargos e
inicio el retorno. De pronto se encontró cara a cara con una tormenta.
Cerrado Iquitos, cerrado Yurimaguas, cerrados todos los
campos de aterrizaje de la selva por fuertes lluvias y espesas nubes. El 422
debió enfrentar el temido "punto de no retorno", o cuando el combustible ya
no alcanza para seguir volando.
Maniobraba toda la tripulación: capitán Eduardo Santa Maria (piloto),
alférez Guillermo Rivera (copiloto), y suboficiales Manuel Eyzaguirre
(mecánico), Ramón Egusquiza (radioperador), y Wellington Troncoso (ayudante
de mecánico) para superar la emergencia y aterrizar en otro sitio. Pero la
tormenta impedía encontrar la pista de Pucallpa. Pasaron dos veces sobre la
torre de control construida con tablones y hojas de palmera. Los muchachos
de tierra se comunicaron por radio con el hidroavión indicándole que habían
oído los motores del "Catacho" 422.
Pero la tripulación no podía encontrar la bendita pista.
El copiloto grito que solo quedaban unos segundos de combustible, cuando
alguien lanzó un rugido ensordecedor:
¡agua, es agua!.
Era la laguna de Yarinacocha, que marcaba la entrada a la pequeña Base
Aérea. Acuatizaron con suavidad, estaban salvados. Sobrepuestos del susto,
al día siguiente continuaron el retorno.

En 1955, otro de los "Catacho" peruanos protagonizó una
de las mas grandes aventuras en la que ha participado la FAP. Buscó,
descubrió y sobrevoló durante 24 horas -su tiempo máximo de autonomía al "Olimpic
Challenger", un buque-nodriza ballenero perteneciente al millonario griego
Aristóteles Onassis, que se había internado indebidamente en aguas peruanas
para pescar.
Gracias a la información proporcionada por el persistente "Catacho", y sobre
todo por el "ojo de águila" del Técnico de Primera FAP Teodoro Márquez,
mecánico de vuelo y afortunado observador, la Armada nacional pudo dar
alcance al barco infiltrado, y al final, el armador tuvo que pagar mas de 3
millones de dólares en multas. Submarinos enemigos de la Segunda Guerra
Mundial, o modernísimos pesqueros europeos, nadie pudo huir del ojo avizor
de un "Catacho" de la Fuerza Aérea del Perú.
* * *
Agradecimientos:
A la Dirección de Informaciones de la Fuerza Aérea del Perú (DIRIN-FAP), al
Teniente FAP Daniel Cabrera, al Técnico de Primera (r) FAP Teodoro Márquez,
y muy especialmente al Mayor General (r) FAP Eduardo Santa Maria Raygada,
viejo piloto de "Catacho" y otras naves de pelea.
Bibliografia:
"Punto de no Retorno" (libro), "Aviación" (revista).
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Editor en Jefe
Aldo Flores
mailto:aflores@ngs.com
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