Hace mas de 65 anos el Perú estuvo en plena capacidad de producir aviones de combate de factura nacional. Se armaron algunos con buenas perspectivas, pero la pesadilla de la Segunda Guerra Mundial puso punto final a este sueno.

En 1933, el gobierno del presidente Oscar R. Benavides adquirió 24 aviones italianos para el entonces Cuerpo de Aviación del Perú (CAP). Eran doce CA-100 de entrenamiento y doce CA-111 de bombardeo. A partir de este acto, este país se convirtió en el primer fabricante de aeronaves de Sudamérica. Los aparatos fueron construidos por la empresa Aeroplani Caproni, de Milán, Italia. Dicha compañía fue fundada en 1908 por el conde Gianni Caproni, y llego a ser una de las principales industrias aeronáuticas de ese país. Cabe resaltar que los Caproni, en sus diversas versiones y modelos, tanto civiles como militares, sirvieron bajo las banderas de Rumania, Bulgaria, Noruega, Yugoslavia, España, Hungría, Bélgica, Suecia, Francia, Perú y, naturalmente, Italia. También en la Royal Naval Air Service y el Northern Bombing Group US Army Air Corps.

De Italia al Perú


Al ano siguiente de la adquisición (Octubre de 1934), llegaron a Lima los técnicos italianos encargados del montaje, prueba y entrega de los primeros ingenios aéreos. Los CA-100 de entrenamiento eran biplazas biplanos, con una planta motriz lineal de Havilland Gipsy, de 85 Hp. Podían alcanzar una velocidad máxima de 165 km/h, un techo de servicio de 4000 m., y tenían autonomía para volar 700 km. Por su parte, los CA-111 monomotores tenían una configuración de hidroaviones (en Italia se les denomino Hidro), con doble flotador. Eran de madera, con el fuselaje revestido de tela. La estructura era tubular de acero al cromo molibdeno, impulsados por un motor Fiat de 750 Hp. No tenían flaps, pero poseían alerones "rasurados" en el borde de ataque del ala. Alcanzaban una velocidad máxima de 290 km/h, velocidad de crucero de 255 km/h, techo de servicio de 6700 m., y una autonomía de 1300 km. Los CA-111 fueron destacados a la Base de Hidroaviones de Ancon. Algún tiempo después se les instalaron las ruedas, y fueron trasladados a la Base Aérea de Chiclayo (1936), donde integraron el Escuadrón de Aviación No 1.

Los Caproni "cholos"


El contrato fue fructífero, pues meses después se cerro otro acuerdo por un numero indeterminado de aeronaves, y once motores. Dicho convenio estipulaba además que la firma italiana debía instalar en el Perú una planta para el montaje, reparación y mantenimiento de las maquinas adquiridas. Para el efecto, el CAP traslado a la Base Aérea de Las Palmas, en Surco, parte importante de sus talleres de mantenimiento (antecesores del actual SEMAN), que por esos tiempos mantenía al interior de la Fortaleza del Real Felipe, en el puerto del Callao. Para hacerse cargo de tamaña responsabilidad, fue designado el ingeniero italiano Aldo Bert, que se instalo en Lima recién en 1937. Este caballero logro superar los inconvenientes que presentaba la poca capacidad industrial del Perú de esa época, y poner en perfecto funcionamiento parte de los talleres del CAP, que a partir de eso empezó a llamarse de forma oficial Aeroplani Caproni, de Perú. La oportunidad de convertir al CAP en una fuerza preponderante en América Latina se presento en toda su plenitud. Paralelo al montaje de las primeras aeronaves, llegaron al Perú los integrantes de la Misión Militar Italiana de la Regia Aeronáutica. Eran cuatro experimentados pilotos de combate: Coronel Pier Luigi Bardella, Comandante Alcides Fusconi, y Capitanes Luis Bianchi y Aldo Dotore. Recordemos que Italia tenia en los anos 30 regular experiencia de guerra en sus colonias del África (Etiopia), y sobre todo en la Primera Guerra Mundial.

A toda helice
Sin embargo, a fines de 1939, el ingeniero Bert debio volver a su país. Eso no significo que el proyecto se abandonara, mas bien se incremento el esfuerzo. Inmediatamente se envió un nuevo y mas numeroso contingente técnico, con mayores equipos y herramientas, con el evidente propósito de instalar una fabrica de aviones a gran escala. Esta vez, las autoridades de Caproni Italia nombraron como su representante en el Perú al ingeniero Guido Sacerdote, quien fundo la Fabrica Nacional Las Palmas-Caproni Peruana S.A. Esta era en efecto la primera fabrica de aeroplanos de Sudamérica. Acompañaba al ingeniero Sacerdote el también ingeniero Spartaco Inglesi. Este era un eximio fabricante de aviones, nacido en Siena en 1908. Estudio en la Universidad de Milán, y a los 27 anos ya trabajaba en Caproni, primero en su fabrica de Milán y luego en la colonia de Eritrea. Tal vez la experiencia en este ultimo lugar del África le dio la oportunidad de convertirse en un experto reparador y constructor de motores y aviones. Es preciso anotar que el ingeniero Inglesi llego a integrarse muy bien con los miembros del modificado Cuerpo Aeronáutico del Perú (sucesor del Cuerpo de Aviación del Perú) y posteriormente con la Fuerza Aérea del Perú. Llego a escribir dos libros especializados sobre mecánica aeronáutica, y prendado del Perú y de su gente, decidió quedarse a vivir en Lima hasta el final de sus días, en 1991.

Los "Panchos" voladores


Como Inglesi, también destacaron muchos otros técnicos italianos. Sin embargo, lo mas valioso es que el grupo se incremento con mecánicos peruanos, llegando a formarse un equipo con mas de doscientos integrantes de altísima calidad profesional. En breve plazo, el grupo reparo los aparatos existentes en los arsenales aeronáuticos peruanos, como los once CA-111, llamados "Panchos", que luego actuaron en el conflicto con el Ecuador de 1941. Se les denomino así porque llevaban un escudo en el fuselaje, con el dibujo de un elefante montado sobre una bomba. En esa época, el elefante del zoológico del Parque de la Exposición en Lima se llamaba precisamente Pancho. A estos aviones se les reemplazo los motores originales Fiat por otros de factura Isotta Fraschini Asso 75ORC. Posteriormente se realizo el montaje de un avión modelo CA-113 de alta acrobacia (el héroe máximo de la aviación peruana, José Abelardo Quiñónez González, realizo con esta aeronave una escalofriante exhibición de vuelo invertido el día de su graduación como piloto, en 1939). También de los 12 aviones CA-100, conocidos como "Cachento" llegados en 1934, así como de seis CA-135. También se construyeron las hélices de madera para los CA-114 de caza, que iban armados con dos ametralladoras fijas de tiro frontal, de 7,7 mm. Mas tarde se reconstruyeron los primeros doce modelos de instrucción biplanos CA-100, sustituyendo la estructura del diseño original, de madera, por una de acero, así como con un tren de aterrizaje reforzado. Además, en mayo de 1938 llegaron al Callao 15 aviones CA-310, denominados "Libeccio", que se armaron al punto que fueron entregados en junio de 1939. Un aparato lo intento traer volando el comandante peruano Pedro Canga, pero se estrello en el África.

Nace un héroe


Este fatal acontecimiento merece por lo menos una breve reseña. El Comandante de Aeronáutica Pedro Canga Rodríguez, pionero en rutas aéreas a través de las montanas sudamericanas, escogió como acompañantes al Sub Oficial Maestro de Aviación de Primera Alfredo Icaza Contreras y al Sub Oficial de Aviación de Primera Radiotelegrafista Luis Villanueva Puente, y se embarco rumbo a Italia en 1939. Durante el frío invierno de junio-julio en Roma, se levantaba temprano y acudía al campo de aviación con libros y apuntes trabajados durante la noche, para con ayuda de técnicos italianos, poner a punto la maquina. El plan era volar la ruta Roma-Casablanca-Puerto Praia. Luego de cruzar el Atlántico Sur hasta Natal, en Brasil. De ahí volarían a Belén do Para, para tocar suelo peruano en Iquitos y de ahí a Lima. Pensaban recorrer unos 18 mil kilómetros. A las 00 horas y 10 minutos del 1 de agosto partió el avión CA-310 desde el campo de Guidonia rumbo a Casablanca, en Marruecos. Enrumbaron hacia el Mar Tirreno, sobrevolaron Cerdena, bordearon la costa norte de África y aterrizaron en Rabat. Como se dieron cuenta que ese no era el punto acordado, inmediatamente despegaron hacia Casablanca. Al dic siguiente, 2 de agosto de 1939 salieron temprano rumbo a Puerto Praia, en el archipiélago de Cabo Verde. Luego de haber volado unos 500 km., sobre Agadir, el motor derecho empezó a perder aceite, al punto que el piloto decidio retornar a Casablanca. Allí, los mecánicos de Caproni hubieran podido solucionar el problema. sin embargo, el motor derecho termino por apagarse. Canga, experto en volar las selvas y cordilleras peruanas, decide aterrizar de emergencia en Azemmour. La maniobra se ejecuta perfectamente, hasta que en su recorrido por tierra la rueda izquierda se hunde en un hoyo, el ala choca con el suelo, el avión revira, capota y se incendia. El Sub Oficial Villanueva logra saltar por una puerta y salvarse con heridas, pero sus compañeros, atrapados en sus asientos, murieron carbonizados.

Del cenit al ocaso


A pesar de todo, estos aparatos CA-310 eran excelentes bombardeos ligeros, monoplanos de ala baja, de madera. Estaban equipados con dos motores radiales "Piaggio VII-C. 16/35, de 7 cilindros; hélice bipala metálica de paso variable; y con instrumental para vuelo ciego y nocturno. Con el estallido de la II Guerra Mundial, decenas de proyectos, de planos, de simples ideas escritas a lápiz en cualquier papel por los ingenieros italianos y peruanos, quedaron truncos para siempre. Después del bombardeo japonés a Pearl Harbour, en 1941 el Perú debió romper relaciones con el eje Berlin-Roma-Tokio. Entonces, la Caproni Peruana S.A. quedo incorporada a la aviación, denominándose desde entonces Arsenal Central de Aeronáutica. Por las mismas razones, la misión militar italiana se alejo de nuestro país para siempre. * * * Fuentes: Pompilio Inglesi, Sergio Kaiser y Arturo Ataje.

Bibliografía

 Suplemento Especial Los Italianos del Perú, diario El Comercio, 2/6/1999; libro La Aviación en el Perú, tomo I, Capitan (r) Alberto Fernandez Prada Effio, 1983; diarios de la época El Comercio, Crónica, El Callao, y El Oriente (Iquitos), archivo Biblioteca Nacional; libro Enciclopedia Ilustrada de la Aviación.

 

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